Labor de voluntariado

Vitaminas de alegría

 

hospital-2Con el corazón cargado de ilusión y los coches abarrotados con los decorados que semanas antes habíamos hecho entre todos, además de numerosas maletas llenas con la ropa que íbamos a utilizar para la actuación, la compañía de teatro En el 32 de Pío Baroja, llegaba el día 15 de mayo de 2014 al Hospital Niño Jesús.

Por aquél entonces, era nuestra primera actuación en un hospital pero habíamos trabajado duro para que todo saliera perfecto.

Primero, algunos compañeros, vestidos de los personajes de Blancanieves, ” Centillenta “, Caperucita, el Gato con Botas y el Señor Ratón, pasarían por las habitaciones de los niños para saludarles e invitarles a ver nuestra obra. Queríamos dar lo mejor de nosotros a un público tan excepcional.

Pero… ¡Sorpresa! Fueron ellos, los niños, quienes nos dieron mucho más con sus risas y aplausos, al igual que sus familias con sus miradas de agradecimiento.

Fué especialmente conmovedor el abrazo cargado de ternura que nos dio a cada uno de nosotros un pequeñín de tan sólo tres años al terminar la función. A más de uno  se nos saltaron las lágrimas. ¡Que maravillosa experiencia!

Semanas después, en una soleada tarde  a principios de junio, concretamente el día cuatro, actuábamos de nuevo en otro hospital. Esta vez  en el Materno Infantil de la Paz.

Otra experiencia enriquecedora se sumaba a nuestra experiencia  artística y personal.

La sala ” La Pajarera “, se llenó de pequeños. Algunos en silla de ruedas, otros con el carrito del suero, o con mascarillas… Pero allí estaban, dispuestos a pasar una tarde divertida.

Y vaya que si lo fue. Como disfrutaron, se les veía en sus caritas, en especial en la de un niño que sentado en el centro de la sala, nos decía con sus grandes ojos  y  con su sonrisa, que recibía la emoción  que nuestras palabras y gestos querían transmitir. Luego supimos que era del este y  no hablaba español. Pero qué importaba, él había disfrutado mucho porque había conectado, más allá de las palabras, con nuestro niño interior.

Y al final de la actuación, la gran foto junto a los niños  y a los voluntarios que tan cariñosamente les ayudan y acompañan.

Qué maravilla estar allí todos juntos, unidos por el cariño y la magia del teatro.

Esa tarde, además de su medicación habitual, los niños recibieron otra muy especial cargada de vitaminas; vitaminas de alegría.

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