Siendo bien jovencita a Raquel la echaron del coro al mostrar sus dotes cantarinas, que no gustaron mucho. Como el arte corre por sus venas decidió subirse al escenario para actuar y desde entonces su lucha ha sido infatigable. Ha actuado embarazada de nueve meses y con niveles de fiebre por los que cualquier persona preferiría estar hospitalizada, por lo que podemos decir que se ha convertido en una verdadera gladiadora de la escena.

Todo esto lo hace movida por su gran sueño, la luz al final del camino, el premio que todos sabemos que merece, un Goya que lleva grabado su nombre desde hace años y aun la está esperando.

Escrito por: En el 32 de Pío Baroja

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