Un vino con un matiz muy especial, un brillo que llama la atención desde lejos. Podrá sentir el embriagador e intenso aroma dulzón que desprende Luisa incluso antes de saborearla. Nada más comenzar la degustación notará su toque zen, cuyo efecto principal es una sensación de relajación y tranquilidad.

Sin embargo, si dejamos reposar los taninos durante algún tiempo podremos notar la sensualidad que también le caracteriza. Altamente recomendado por sus beneficios fisioterapéuticos, con unas gotas de Luisa podrá olvidarse de los dolores de espalda o los tirones eventuales. Por último, exponga sus pies ante Luisa y podrá descubrir cosas de usted mismo que ni se imagina.

Escrito por: En el 32 de Pío Baroja

Deja tu mensaje:

(optional field)

Aún no hay comentarios